CONCLUSIONES
REFLEJOS/CONCLUSIONES
El discurso principal de Reflejos es el tiempo y la luz, elementos que son materia esencial del cine y que hacen de él un arte específico en rotunda oposición al empeño de la industria en entenderlo como un arte de síntesis. Dentro de ese tema principal se circunscriben las diferentes “estrofas” secuenciadas con autonomía temática que componen el mural de la película.
Mi intención ha sido mostrar una mirada externa, contemplativa pero curiosa y atente al detalle, cargada de impresiones subjetivas dinámicas y estáticas, mudas o ruidosas, coloristas o monocromáticas. Conseguir ese (des)equilibrio sin convertir la proyección en una sucesión de vistas panorámicas vacías de sustrato estético y discursivo ha sido el gran reto de este ejercicio.
Reflejos es un intento de materializar una Talavera única e irrepetible, siempre distinta si es distinto el que la mira, siendo cada uno, en su individualidad, quien al captarla le devuelve su reflejo.
Desde dichas consideraciones, la cámara de video se transforma en una capturadora de tiempo y la ciudad en un conglomerado de platós simultáneos en los que no se representa nada, doble negación de la que se deduce una verdad categórica y, por supuesto, reflejada, viva en ocasiones, oxidada y muerta en otras, sin tono ni saturación al caerse del tiempo.
El silencio y el ruido como sonidos contrapuntados a lo largo del mediometraje, soportan la expresividad acústica del relato. Los fragmentos mudos proponen al espectador abandonarse a otro nivel de recepto, llevar la relación entre el sujeto y la obra a un plano comunicativo, utilizando para ello la lógica poética. En esta película el sonido aparece o desaparece, se aísla o se localiza en función de una intención psicológica o diegética.
Por último me gustaría destacar que Reflejos es un producto facturado desde una libertad creativa absoluta, casi angustiosa, solo posible al tratarse de una obra autodidacta emprendida con materiales artesanales, sobre la cual asumo, por tanto, toda responsabilidad.
Daniel Wark Fernández Aguilar
El discurso principal de Reflejos es el tiempo y la luz, elementos que son materia esencial del cine y que hacen de él un arte específico en rotunda oposición al empeño de la industria en entenderlo como un arte de síntesis. Dentro de ese tema principal se circunscriben las diferentes “estrofas” secuenciadas con autonomía temática que componen el mural de la película.
Mi intención ha sido mostrar una mirada externa, contemplativa pero curiosa y atente al detalle, cargada de impresiones subjetivas dinámicas y estáticas, mudas o ruidosas, coloristas o monocromáticas. Conseguir ese (des)equilibrio sin convertir la proyección en una sucesión de vistas panorámicas vacías de sustrato estético y discursivo ha sido el gran reto de este ejercicio.
Reflejos es un intento de materializar una Talavera única e irrepetible, siempre distinta si es distinto el que la mira, siendo cada uno, en su individualidad, quien al captarla le devuelve su reflejo.
Desde dichas consideraciones, la cámara de video se transforma en una capturadora de tiempo y la ciudad en un conglomerado de platós simultáneos en los que no se representa nada, doble negación de la que se deduce una verdad categórica y, por supuesto, reflejada, viva en ocasiones, oxidada y muerta en otras, sin tono ni saturación al caerse del tiempo.
El silencio y el ruido como sonidos contrapuntados a lo largo del mediometraje, soportan la expresividad acústica del relato. Los fragmentos mudos proponen al espectador abandonarse a otro nivel de recepto, llevar la relación entre el sujeto y la obra a un plano comunicativo, utilizando para ello la lógica poética. En esta película el sonido aparece o desaparece, se aísla o se localiza en función de una intención psicológica o diegética.
Por último me gustaría destacar que Reflejos es un producto facturado desde una libertad creativa absoluta, casi angustiosa, solo posible al tratarse de una obra autodidacta emprendida con materiales artesanales, sobre la cual asumo, por tanto, toda responsabilidad.
Daniel Wark Fernández Aguilar